El blues tiene alma, dice Muddy Waters.
El rock de Jefferson Airplane y su lisergia psicodélica...
El himno "California Dreamin" - TMamas&Papas sobre Haight-Ashbury...
El liberador sonido de "Gimme Shelter" - The Rolling Stones sobre el freeway.
Una armónica resuena, el sonido metálico al abrir una cerveza, el aire fresco a las 7 de la tarde, unas hembras hacen pasarela con sombrero al estilo victoriano, lentes hippies con una sonrisa coquetona, pasa un caballero en una Harley-Davidson con potencia musical dirigiéndose al centro de la ciudad...
Se ondea la bandera hippie en la esquina mística y sus libres alas blancas...
Un eléctrico baile de Jimi Hendrix, hasta "Money" de Pink Floyd, la vida continúa...
Allen Ginsberg o Jack Kerouac, José Agustín o Parménides G. Saldaña, maestros de letras subterráneas de la existencia surrealista y hedonista.
Una pipa encendida quemando marihuana, botellas de whisky Tennessee (Jack Daniel's), el feeling presente en la sangre de mis venas, miradas dilatadas, una guitarra mágica esperando ser tocada, el tiempo no es tiempo cuando estás drogado con LSD y heroína.
Mujeres como el centro de todo, bares sumergidos en sueños lujuriosos, madrugadas con espíritu adolescente libre y rebelde (Smells Like Teen Spirit- Nirvana), explosivas sensaciones, se nubla el horizonte, un silencio atómico, el latido de la tierra y el dimimuto caos universal.
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